
[...] el destino pone ante nosotros exactamente lo que necesitamos, en cada momento, para desarrollarnos espiritualmente. Durante mucho tiempo me gustó pensar en esos términos. [...] todo ocurre por algún motivo. Que todo tiene significado. Que nada pasa por casualidad. Que todo lo malo esconde una lección. Que nos encontraremos una y otra vez con las mismas vivencias, hasta que hayamos aprendido. Que el destino es benevolente y por eso nos pone retos en el camino. Que todo ocurre para nuestro bien. [...] Que todo está conectado. Que a pesar de tener libre albedrío, todo está escrito. [...] "Si estamos en una habitación a oscuras y encendemos la luz, la luz se encenderá. Sin embargo, hasta hoy, nadie ha inventado bombillas para que se haga la oscuridad. La luz, siempre se sobrepone a la sombra."